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Compra arte que enamore
Dentro del cuadro “Entreacto” vemos otro, una grisalla de contornos traslúcidos cuya mezcla de formas y figuras nos interpela. A través de una superposición de borradores de otros cuadros, imágenes en principio antagónicas (flores y manchas: la belleza y lo contaminado), vemos cómo se altera el sentido literal de la realidad, apareciendo relaciones paradójicas que adquieren una dimensión. La pintura actúa de mediadora creando espacios intermedios para la imaginación, desde los propios límites que podrían definir nuestra época y desde los nuestros. El cuadro se inspira en las manchas “fuera del cuadro”, las que aparecen en la propia ropa con la que pinto, y en las flores silvestres que nunca serán flores de jardín. Su misma naturaleza anónima y precaria parece fundirlas sin lograrlo del todo, creando un espacio mestizo, un lugar para la escucha por donde entrar con la mirada.



